23 octubre 2007

Menor sudamericana es agredida por español en tren


Niña agredida por español

El racismo en España no es noticia. Es, por desgracia, una imagen del día a día. Sin embargo, la reciente agresión sufrida por una jovencita ecuatoriana de 16 años por un español de 21, en momentos que viajaban en el tren, ha despertado algo más que indignación en la sociedad (la nuestra, la sudamericana y -hay que decirlo- en gran parte de la española). El cobarde agresor insultó, increpó e incluso le tocó un seno a la muchacha y aunque usted no lo crea, luego del incidente, fue capturado y a las horas puesto en libertad.

La Guardia Civil detuvo en Santa Coloma de Cervelló (Barcelona) a Sergi Xavier M.M. -quien ya cuenta con antecedentes por robo con violencia- por agredir y proferir insultos racistas a la menor ecuatoriana, en un tren de los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC), que cubría el trayecto entre plaza Españaa y Martorell el 7 de octubre.

El agresor, quien ya se encuentra en libertad, estaba hablando por su celular pero esto no impidió que le increpara con adjetivos como "moro", "disparo", "zorra" o "inmigrante de mierda", además de decirle que volviera a su país, amenazarla de muerte y
pegarle patadas y puñetazos a la chica. Los insultos y golpes duraron hasta que Sergi Xavier M.M bajó en la estación de la Colònia Güell.

Habría que recordarle a este infeliz que los españoles fueron de los primeros inmigrantes en el mundo y no por eso son tratados de esa forma. Lo triste es que supuestamente son un país del primer mundo, pero eso se desdice cuando sus hijos se comportan de esta forma, con la ignorancia, la estupidez y la sin razón -por no decir maldad- a flor de piel.

Es difícil ser razonable cuando uno ve estas imágenes, lo primero que desea es estar ahí, en lugar del otro jovencito sudamericano, quien de seguro por temor no hizo nada. Y claro dan ganas de comprobar la 'valentía' de este tarado y darle una probada de su propia medicina, pero no. A pesar de la bronca hay que enseñarle a esta clase de personas que estamos por encima de ellos.

Lo peor es que la agredida tiene terror de salir a la calle y, desde el día del penoso hecho, se ha quedado en casa, recibiendo ayuda psicológica. Y es que luego que ese malnacido bajase del ferrocarril, ella llamó al teléfono de emergencias 112. Fue en la estación de Sant Vicenç dels Horts que los agentes de la Guardia Civil la encontraron en estado de 'shock'.

Finalmente, ¿qué pasaría con la economía española si gran parte de los extranjeros - ya sean sudamericamos, árabes u orientales- que actualmente viven y trabajan en su suelo, deciden regresar a sus países de origen?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy española,nacida en españa e hija de españoles y siento una inmensa verguenza y me siento vejada como española al comprobar como un juez ha dado la libertad a semejante bestia, dejandolo irse a su guarida tan tranquilo. Ahora el muy cabron dice que "se le fue la olla" convencida estoy de que tiene un abogaducho de tres al cuarto que le animo a disculparse con esas palabras que solo me producen mas rabia. Si se te va la olla so hijo de puta, no bebas, no te droges o vete al psiquiatra! Mucha lastima siento por la joven agredida. Tu niña, has sido la victima de este esquizofrenico de turno. Tu que seguramente has llegado a este pais con tu familia esperando encontrar un trabajo digno con el que poder vivir. No te preocupes demasiado, eres muy joven y seguramente esto no te volvera a ocurrir, se te pasara, lo olvidaras y hasta seras feliz. En cambio ese cabron seguro que con sus estupidos 21 años ya hace tiempo que esta acabado.

Rudy Torres Villegas dijo...

En primer lugar quiero dejar en claro mi admiración por la cultura española, desde Ortega y Gasset, Dalí, Lorca o Salinas y hasta llegar a Vila Matas, Azúa o la gran Carmen Martín Gaite. Es más, ya en este blog he dado múltiples muestras de esta influencia.

Pero volviendo al tema, resalto las palabras de esta anónima, pese a que hubiera preferido que deje su nombre, siempre es mejor conversar cara a cara.

Y es ea indignación que derrama en sus palabras la que nos debe impulsar a ser mejores y combatir estas bajezas, no solo allá sino también aquí, en el Perú, en donde el racismo quizá no llegue a agresiones físicas pero sí a muchas exclusiones.