11 julio 2006

Un minuto de silencio, Syd Barret descansa en paz


Syd Barrett, fundador del grupo de rock británico Pink Floyd, falleció a la edad de 60 años, informaba fríamente un cable llegado desde Londres, el martes por la mañana. “Murió plácidamente hace dos días. Tendrá funerales privados. El grupo está naturalmente muy triste por la muerte de Syd Barrett. Syd era la luz que guió al grupo en sus inicios y dejó tras él una herencia que continúa inspirando", indicó el grupo en un comunicado.

De inmediato dijimos “amigo esto es para portada”. Y es que sí, la importancia de una vida así, de una obra como Pink Floyd lo requería. Este es un intento por redimir su nombre, aunque no lo necesita. Ya aquí, retrocedamos un poco...

...la primera vez que escuché “The Wall”, quedé prendado del sentimiento, la reprimida violencia y esa rara nostalgia con la que estaba hecho. Técnicamente era pulcro, innovador, valiente, majestuoso. Pero había más, era un álbum conceptual, es decir había todo una historia –quizá no contada con eximia lucidez, pero sí con los intestinos- a bordo de la música. “The Wall” ese gran disco del martillo, de la rebelión contra el sistema educativo inglés.

Inmediatamente me presté el álbum anterior y confirme la regla, Pink Floyd no era simplemente rock. Este disco era “Animals” y está influenciado por la novela “Rebelión en la granja” de Orson Welles. Este libro es una crítica a la sociedad, a la que denuncia retratándola como cerdos, gallinas y otros animales propios de una granja.

Las letras de Pink Floyd jamás podrían ser confundidas con poesía, pero su música sí. En todo caso, era una banda comprometida con el mundo, con la sociedad, con sus ideales. Ahí están: "Comfortably Numb" o "Another Brick in the Wall, Part II".

Pink Floyd nació un 5 de junio de 1964 de las manos y principalmente del oído de Syd Barret. Su verdadero nombre era Roger Keith Barret y nació el 6 de Enero del año 1946, luego de la guerra. Antes de esto la banda se llamó: Sigma 6, T-Set, Megadeaths, The Screaming Abdabs, The Architectural Abdabs y The Abdabs e incluso The Pink Floyd Sound.

Fue en 1967, con la publicación de su primer disco que cambiarían a Pink Floyd. Barret le hizo así un homenaje a dos músicos de blues, Pink Anderson y Floyd Council.

A pesar de no atravesar por las crisis de Waters con el tema de la guerra, Syd mostraba una ‘locura’ casi infantil a la hora de componer e interpretar ciertos temas. Esto quizá por el hecho de perder a sus padres a la temprana de edad de 12 años. Barrett compuso la mayor parte del primer álbum del grupo “The Piper at the Gates of Dawn” (1967) y una pequeña parte del segundo álbum “A Saucerful of Secrets” (1968).

Barrett: "Piper at the Gates of Dawn... en cierta manera fue difícil de hacer, acostumbrarse al estudio y todo. Pero fue divertido. Hicimos muchas cosas extravagantes. Yo trabajé mucho en esa época; quedó mucho material sobrante del disco, inclusive algunas fueron cosas que use en Madcap".

Es más, la etapa comprendida entre 1967 y 1972 es en la que ejerció mayor influencia. Pero, por desgracia su abuso de las drogas, en especial de sustancias químicas como el LCD lo apartó cada vez más de la banda.

"Es casi imposible analizar lo que le pasó a Syd barrett", dijo una vez Nick Mason(otro de los fundadores). "Su equilibrio psicológico era muy precario y eso era a raíz del consumo de pastillas LSD". Pero habría que acotar que estas sustancias lo llevaron a experimentar con nuevas técnicas, buscando nuevas melodías. Por supuesto, no es el mejor camino.

Comenzó a hacerse cada vez más impredecible y los espectáculos del grupo fueron resintiéndose cada vez más, por tal motivo, el grupo llamó a David Gilmour para asistir a Barrett en la guitarra y voces cuando éste sufriera alguno de sus bloqueos mentales. Sin embargo, esta solución no resultó práctica y los demás simplemente dejaron de llevarlo a los conciertos.

Poco a poco su figura se hizo cada vez más ausente, hasta que finalmente dejó de participar en los trabajos del grupo. Su último día en Pink Floyd fue el 2 de Marzo de 1968.

Tras abandonar la banda, Barrett grabó varios álbumes en solitario, como "The Madcap Laughs" y "Barrett", con la colaboración de sus antiguos compañeros de Pink Floyd, David Gilmour y Roger Waters. El grupo le rindió homenaje en "Wish You Were Here" y en "Shine On You Crazy Diamond".

Solo queda decir, que Pink Floyd no ha muerto, es la obra que comenzó un hombre y ésta -y él- sigue aquí.



2 comentarios:

Henry López dijo...

Excelente tu nota Rudy. Tenía la esperanza de que algún día Barrett regresará de su locura y se juntara con sus antiguos compañeros de Pink Floyd. Pero eso ya no será posible. Saludos

guruardas dijo...

Recordando a el buen Syd con amor.. todos tuvimos una etapa de amor por las drogas (y lo siento en verdad por los que no lo hicieron). Un hermoso diamante, digno de un homenaje! Me habría gustado ver lo que Barrett veía..