Empieza la FITECA 2007, el teatro de la calle va por su sexta edición
Del 1 al 7 de mayo, delegaciones teatrales de siete paises participarán de la FITECA 2007, en Comas. Yuyachkani, Cuatro Tablas, La Tarumba y Pataclaun son solo algunos de nuestros representantes.
La puesta en escena es desde siempre una especial manera de conjunción con el mundo. Es transcribir reacciones y trastocar la realidad, para hacerla más certera y, a veces, acercarla a la verdad. Por eso los actores son como una familia, que te invita a su hogar con cada suspiro y sobresalto de su representación.
Más todavía cuando se recrea sin muros, si esquemas mentales ni materiales, sin restricciones huecas o de juicio, dejánsose llevar como la propia vida. Por ahí va el camino de la Fiesta Internacional de Teatro en Calles Abiertas (FITECA) que este 2007 conmemora su séptima edición. Esta vez la han titulado ‘Una vez más "Arte entre cerros…"’ y se desarrollará –como siempre- en el barrio de La Balanza, en el distrito de Comas.
Pero como otras familias esta también crece y, por eso la FITECA 2007, recibirá delegaciones teatrales provenientes de México, Chile, Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia y España.
Los anfitriones serán los grupos mas reconocidos del medio: Yuyachkani, Cuatro Tablas, La Tarumba, Komilfo Teatro, Pataclaun, La Gran Marcha de los Muñecones, Teatro del Milenio, Luna Sol, Cuatro Costillas Flotantes, Waytay y Teatro del Susurro, entre otros.
"Buscamos que el festival no sea solo de los teatreros, sino que la comunidad entera se involucre. Los grupos que vienen de fuera se alojan en las casas de los vecinos", comentaba Janet Gutarra, del grupo Luna Sol, durante su presentación, el año pasado.
Cabe anotar que la FITECA es una organización integrada por jóvenes de distintas organizaciones artísticas, culturales, sociales y vecinales. Su participación en el festival no incluye remuneración económica alguna y para esta edición tienen la esperanza de convocar a 35,000 espectadores a lo largo de todo el festival.
Ahora solo queda esperar que, a orillas de los cerros o en una cancha de fulbito, la magia de la escena nos vuelva a encantar y recordemos que no es necesario una casa, dinero o grandes centros culturales para dejarse llevar y recrear el gran teatro del mundo.
La vida, la muerte...la belleza. Caminar, el mar, la literatura, el arte, el cine. La buena conversa, la música, la gente. El camino, el muelle, los fantasmas. El periodismo, los gatos, Cortázar, perderme, la arena los murciélagos. Amanecer, no dormir, mamá, Eielson. Mi trabajo, el amor y Eielson otra vez.
30 abril 2007
Edición especial de Cien años de soledad ya está a la venta en Perú
Libro auspiciado por la Real Academia Española ya se vende en tiendas peruanas. En Colombia, edición por 40 aniversario de magistral obra de Gabo se agotó a solo 8 horas de salir al mercado. ¿Ocurrirá lo mismo aquí?
"Jamás he trabajado en soledad comparable, no siento más punto de referencia que, quizás, Rabelais, sufro como un condenado poniendo a raya la retórica, buscando tanto las leyes como los límites de lo arbitrario, sorprendiendo a la poesía cuando la poesía se distrae, peleándome con las palabras. (...) A veces me asalta el pánico de no haber dicho nada a lo largo de quinientas páginas; a veces, quisiera seguir escribiendo el libro el resto de mi vida, en cien volúmenes, para no tener más vida que esta...", le cuenta Gabriel García Márquez a Carlos Fuentes, en una carta, allá por 1966.
¿Qué le sucedía al entrañable Gabo? Se trataba del periodo de gestación de Cien años de soledad, obra que le tomó madurar diecisiete años y redactar catorce meses, recuerda su amigo Carlos Fuentes en la introducción a la edición conmemorativa de la que quizá sea la historia más hermosa -y perfecta- escrita en este lado del planeta.
La edición por los 40 años de Cien años de soledad se encuentra en nuestro país desde el lunes 16 de abril en aduana. Debido a los permisos y regulaciones de ley respectivos, recién desde el sábado 21 está al alcance del público en librerías como Ibero, Crisol y El Virrey a 32 soles. Eso sí, varias tiendas han hecho promociones para que los fanáticos más acérrimos separen sus libros. Estas van desde el descuento de 10 por ciento hasta la entrega de afiches.
LO NUEVO. El libro, como ya se ha dicho, trae como 'bonus' una introducción a cargo de Carlos Fuentes; los prólogos de Mario Vargas Llosa, Víctor García de la Concha, Claudio Guillén; y una semblanza a cargo de su compatriota Álvaro Mutis. Todos los textos, excepto el de nuestro crédito nacional son inéditos y preparados especialmente para esta edición. Pero no solo eso, todas las páginas, palabra por palabra, han sido revisadas por el propio Gabo.
Pero, más allá de eso ¿qué tiene de nuevo la obra? Muchos podrían decir que no ha cambiado en nada, que no hay capítulos perdidos -como se estila- y ni siquiera un prólogo escrito por el propio autor. Quizá tengan razón.
Eso, si 'racionalizamos' la literatura. Entonces, en dónde quedarían lo real maravilloso del mundo de Macondo, las colas de cerdo, locuras, matanzas, incestos y el relato de un narrador omnisciente en un pueblo de fantasmas de carne y hueso. Cien años de soledad es, lo que es por, la maestría de un autor que le dio identidad a una región. Ahí el secreto, esta historia no tiene lectores, tiene cómplices.
Ya lo dijo la directora comercial del grupo Santillana, Silvia Salamanca, en declaraciones a la agencia AFP: "todas nuestras expectativas se quedaron cortas frente a la cantidad de ejemplares vendidos. El libro salió al mercado a las 12:30 horas (en Colombia) y ocho horas después se habían vendido 14 mil ejemplares".
Eso quiere decir que en un minuto se vendieron 25 libros, poco menos de uno cada dos segundos. Pero, ¿sucederá eso en Lima, en todo el país? Lo más probable es que no, debido a la ínfima fuerza de la industria editorial nacional, pero más, al poco interés que la lectura despierta -en todos sus géneros- en el peruano. Sin embargo, puede que hayan sorpresas.
EL AMIGO, EL QUIJOTE. Quizás lo dicho por Fuentes acerca de que el Gabo es el hermano de Núñez de Balboa y Fernández de Oviedo, en la tarea interminable de darle nombre a América, sea acierto -y lo es- pero nos quedamos con aquello que le menciona a Julio Cortázar en una carta enviada a París -donde el Gran cronopio residía-, luego de leer el manuscrito de Cien años de soledad: "Me siento nuevo después de leer este libro, como si les hubiese dado la mano a todos mis amigos".
Nada más hay que cerrar los ojos para ver al coronel Aureliano Buendía, escuchar los disparos, transportarse a Macondo y comenzar a señalar las cosas para ponerles nombre. O transportarse "al verso final", como diría Gabo y, esperar a que Aureliano Babilonia descifre los pergaminos de esa "ciudad de espejismos", para saber que "lo escrito en ellos es irrepetible".
Solo que en este caso, sí habrán segundas oportunidades, terceras, cuartas, cientos. Y es que Cien años... es una rara y excelsa cofradía, a la que muchos vuelven para seguir recorriendo sus tierras y descifrar sus rostros; y otros entran, para perderse en un silencio sin nombre que los lleva esperando desde siempre.
Libro auspiciado por la Real Academia Española ya se vende en tiendas peruanas. En Colombia, edición por 40 aniversario de magistral obra de Gabo se agotó a solo 8 horas de salir al mercado. ¿Ocurrirá lo mismo aquí?"Jamás he trabajado en soledad comparable, no siento más punto de referencia que, quizás, Rabelais, sufro como un condenado poniendo a raya la retórica, buscando tanto las leyes como los límites de lo arbitrario, sorprendiendo a la poesía cuando la poesía se distrae, peleándome con las palabras. (...) A veces me asalta el pánico de no haber dicho nada a lo largo de quinientas páginas; a veces, quisiera seguir escribiendo el libro el resto de mi vida, en cien volúmenes, para no tener más vida que esta...", le cuenta Gabriel García Márquez a Carlos Fuentes, en una carta, allá por 1966.
¿Qué le sucedía al entrañable Gabo? Se trataba del periodo de gestación de Cien años de soledad, obra que le tomó madurar diecisiete años y redactar catorce meses, recuerda su amigo Carlos Fuentes en la introducción a la edición conmemorativa de la que quizá sea la historia más hermosa -y perfecta- escrita en este lado del planeta.
La edición por los 40 años de Cien años de soledad se encuentra en nuestro país desde el lunes 16 de abril en aduana. Debido a los permisos y regulaciones de ley respectivos, recién desde el sábado 21 está al alcance del público en librerías como Ibero, Crisol y El Virrey a 32 soles. Eso sí, varias tiendas han hecho promociones para que los fanáticos más acérrimos separen sus libros. Estas van desde el descuento de 10 por ciento hasta la entrega de afiches.
LO NUEVO. El libro, como ya se ha dicho, trae como 'bonus' una introducción a cargo de Carlos Fuentes; los prólogos de Mario Vargas Llosa, Víctor García de la Concha, Claudio Guillén; y una semblanza a cargo de su compatriota Álvaro Mutis. Todos los textos, excepto el de nuestro crédito nacional son inéditos y preparados especialmente para esta edición. Pero no solo eso, todas las páginas, palabra por palabra, han sido revisadas por el propio Gabo.
Pero, más allá de eso ¿qué tiene de nuevo la obra? Muchos podrían decir que no ha cambiado en nada, que no hay capítulos perdidos -como se estila- y ni siquiera un prólogo escrito por el propio autor. Quizá tengan razón.
Eso, si 'racionalizamos' la literatura. Entonces, en dónde quedarían lo real maravilloso del mundo de Macondo, las colas de cerdo, locuras, matanzas, incestos y el relato de un narrador omnisciente en un pueblo de fantasmas de carne y hueso. Cien años de soledad es, lo que es por, la maestría de un autor que le dio identidad a una región. Ahí el secreto, esta historia no tiene lectores, tiene cómplices.
Ya lo dijo la directora comercial del grupo Santillana, Silvia Salamanca, en declaraciones a la agencia AFP: "todas nuestras expectativas se quedaron cortas frente a la cantidad de ejemplares vendidos. El libro salió al mercado a las 12:30 horas (en Colombia) y ocho horas después se habían vendido 14 mil ejemplares".
Eso quiere decir que en un minuto se vendieron 25 libros, poco menos de uno cada dos segundos. Pero, ¿sucederá eso en Lima, en todo el país? Lo más probable es que no, debido a la ínfima fuerza de la industria editorial nacional, pero más, al poco interés que la lectura despierta -en todos sus géneros- en el peruano. Sin embargo, puede que hayan sorpresas.
EL AMIGO, EL QUIJOTE. Quizás lo dicho por Fuentes acerca de que el Gabo es el hermano de Núñez de Balboa y Fernández de Oviedo, en la tarea interminable de darle nombre a América, sea acierto -y lo es- pero nos quedamos con aquello que le menciona a Julio Cortázar en una carta enviada a París -donde el Gran cronopio residía-, luego de leer el manuscrito de Cien años de soledad: "Me siento nuevo después de leer este libro, como si les hubiese dado la mano a todos mis amigos".
Nada más hay que cerrar los ojos para ver al coronel Aureliano Buendía, escuchar los disparos, transportarse a Macondo y comenzar a señalar las cosas para ponerles nombre. O transportarse "al verso final", como diría Gabo y, esperar a que Aureliano Babilonia descifre los pergaminos de esa "ciudad de espejismos", para saber que "lo escrito en ellos es irrepetible".
Solo que en este caso, sí habrán segundas oportunidades, terceras, cuartas, cientos. Y es que Cien años... es una rara y excelsa cofradía, a la que muchos vuelven para seguir recorriendo sus tierras y descifrar sus rostros; y otros entran, para perderse en un silencio sin nombre que los lleva esperando desde siempre.
La llave de la puerta secreta
Editado el 2005, el último trabajo de Rata Blanca reafirma la calidad de la banda. La llave de la puerta secreta consta de 11 temas poderosos, que no por eso dejan el 'feeling' de lado. El sello de fábrica de la banda argentina, la guitarra de Giardino, deja su huella en todas las canciones.
Pero, esta vez podríamos decir que, dejando atrás por momentos el papel de 'guitar hero', amalgama los 'solos' con las excelentes melodías -entre tétricas y angustiantes- del teclado, el galope de la batería, la voz de Barilari y, un elemento que no estaba muy presente en otros trabajos, el silencio.
Es un disco 'redondo', rápido y de fácil escucha. Temas ecológicos como "La llave de la puerta secreta" (que da nombre al CD) y "Bajo el poder del sol"; "Indigo", introspectivo y festiva, que reclama un lugar en el mundo; y "Blues", que como su nombre lo dice es una canción nostálgica a paso más calmo, son las primeras alertas de lo que se trae Rata Blanca entre manos.
Esto se reafirma con "Mamma", homenaje a 'la hacedora' y a aquellos momentos, reclamo hacia uno mismo, testimonio del antes, una sentida disculpa en clave de blues.
Y llega a su cúspide con "Aún estás es mis sueños", tema promocional del disco que, desde ya, es un nuevo himno de la 'Rata'.
Editado el 2005, el último trabajo de Rata Blanca reafirma la calidad de la banda. La llave de la puerta secreta consta de 11 temas poderosos, que no por eso dejan el 'feeling' de lado. El sello de fábrica de la banda argentina, la guitarra de Giardino, deja su huella en todas las canciones.Pero, esta vez podríamos decir que, dejando atrás por momentos el papel de 'guitar hero', amalgama los 'solos' con las excelentes melodías -entre tétricas y angustiantes- del teclado, el galope de la batería, la voz de Barilari y, un elemento que no estaba muy presente en otros trabajos, el silencio.
Es un disco 'redondo', rápido y de fácil escucha. Temas ecológicos como "La llave de la puerta secreta" (que da nombre al CD) y "Bajo el poder del sol"; "Indigo", introspectivo y festiva, que reclama un lugar en el mundo; y "Blues", que como su nombre lo dice es una canción nostálgica a paso más calmo, son las primeras alertas de lo que se trae Rata Blanca entre manos.
Esto se reafirma con "Mamma", homenaje a 'la hacedora' y a aquellos momentos, reclamo hacia uno mismo, testimonio del antes, una sentida disculpa en clave de blues.
Y llega a su cúspide con "Aún estás es mis sueños", tema promocional del disco que, desde ya, es un nuevo himno de la 'Rata'.
¡Rata Blanca hizo rockear Lima!
Concierto empezó a las 9:15 p.m. y duró poco más de dos horas. Presentaron de manera 'oficial' su CD "La llave de la puerta secreta". Revendedores hicieron 'negocio' en las instalaciones del Parque de la Exposición.
Dicen que el valor real de una banda se ve en vivo y en directo. La noche de ayer, Rata Blanca reafirmó esa premisa y con ello, su categoría como grupo de hard rock. La expectativa era grande, ya ayer habían firmado autógrafos hasta las 8 de la noche en el Centro Comercial Megaplaza y de esta forma habían calentado el ambiente.
Pese a ello, las graderías del recinto del Parque de la Exposición no lucieron abarrotadas, lo más seguro es que estuvieran a la mitad. Sin embargo, eso no desanimó a la mejor banda de hard rock en español que salió con todo, en pos de reafirmar el romance que tiene con la fanaticada peruana.
Y ya era hora, el público se impacientaba y pedía que salgan los gauchos. Tenían más de una hora de retraso, cuando se vieron los juegos de luces se prendieron las dos pantallas titánicas y se oyó el Intro de "La llave de la puerta secreta", una voz visceral que habla del final de la raza humana a manos de su propia idiotez.
De inmediato, se prendieron las luces y sonó el pequeño solo de guitarra de "La llave...". Ahí estaban Walter Giardino (líder y primera guitarra), Adrian Barilari (voz solista), Guillermo Sánchez (bajo), Fernando Scarcella (batería) y Hugo Bistolfi (teclados).
La gente explotó y comenzó a corear el tema. 'La Rata' había tomado el parque. "Ohhhh, debo buscar hasta encontrarla. Ohhh. Ella será la salvación". Sí, Lima coreaba la primera canción del CD, la hinchada había hecho la tarea.
Aún más, de inmediato, empalmaron con "Aún estás en mis sueños" y el círculo se cerró una vez más. Era temprano, pero Rata Blanca ya tenía en el bolsillo a los concurrentes. Una nueva favorita se paseaba por las gargantas del respetable. "Hoy en desperté con un montón de marcas en mi piel. Alguien por las noches me las dejó...". La complicidad era más que evidente, las sonrisas eran furtivas pero hondas.
Lima cabalgaba a bordo de la 'Rata', pidiendo más, como un boxeador que no cae, que desea el 'knock kout' o nada. Quizá por ello los argentinos, subieron más el voltaje y entonaron "Volviendo a casa", single del anterior CD "El camino del fuego", para que la masa estalle y los coros se confundan en una sola voz.
Era notoria la euforia pero hacía falta una pausa, porque cuando se miden los tiempos todo es más delicioso. Barilari aprovechó para saludar a los 'ratamaniacos' y asegurar que la relación con la gente peruana es de "puta madre".
HIMNOS DE CUERO NEGRO. La gente explotó y 'Rata' aprovechó. Tonada de rock n' roll y sí, era el nuevo himno: "ya no sé porque luchar tanto por ti. Algo me daña cuando no estás. Si no estás en marquesinas quedarán, esos deseos que vos me das". Este era uno de los regalos más preciados del nuevo trabajo. Se trataba de "La otra cara de la moneda". Y todos la coreamos, todos nos subimos a la 'Rata' y cabalgamos vestidos de cuero.
Ya estábamos extasiados cuando sonaron "Bajo el poder del sol" y las añejas "Abrazando el rock n' roll" y "Chico callejero", de excelente factura. Eran casi las once de la noche y los cuatro temas de la nueva placa y una de la penúltima se habían tocado. ¿Faltaban más clásicos?
LA LEYENDA CONTINÚA. Pues sí. Luego de un receso de pocos minutos, Rata Blanca llegó dispuesta a dar ese 'knock kout'. Y vaya que se lo tomó en serio. Llegarían "El guerrero del arco iris", con el comentario de Barilari y las imágenes de caza furtiva de animales y derrames de petróleo en las pantallas.
Una vieja conocida, "El sueño de la gitana" (del álbum "La leyenda continúa") y la clásica rúbrica para el cierre: "Mujer Amante" y "La leyenda del hada y el mago", ambas de su segundo LP "Magos, espadas y rosas".
Y aunque confesamos que, después de estar presentes en cinco conciertos de Rata Blanca, hubiéramos querido que varíen el final de su actuación, es innegable que la mayoría de fanáticos no piensa lo mismo. Habrá que esperar. Mientras tanto, la noche se hizo larga y la magia eterna.
Concierto empezó a las 9:15 p.m. y duró poco más de dos horas. Presentaron de manera 'oficial' su CD "La llave de la puerta secreta". Revendedores hicieron 'negocio' en las instalaciones del Parque de la Exposición.Dicen que el valor real de una banda se ve en vivo y en directo. La noche de ayer, Rata Blanca reafirmó esa premisa y con ello, su categoría como grupo de hard rock. La expectativa era grande, ya ayer habían firmado autógrafos hasta las 8 de la noche en el Centro Comercial Megaplaza y de esta forma habían calentado el ambiente.
Pese a ello, las graderías del recinto del Parque de la Exposición no lucieron abarrotadas, lo más seguro es que estuvieran a la mitad. Sin embargo, eso no desanimó a la mejor banda de hard rock en español que salió con todo, en pos de reafirmar el romance que tiene con la fanaticada peruana.
Y ya era hora, el público se impacientaba y pedía que salgan los gauchos. Tenían más de una hora de retraso, cuando se vieron los juegos de luces se prendieron las dos pantallas titánicas y se oyó el Intro de "La llave de la puerta secreta", una voz visceral que habla del final de la raza humana a manos de su propia idiotez.
De inmediato, se prendieron las luces y sonó el pequeño solo de guitarra de "La llave...". Ahí estaban Walter Giardino (líder y primera guitarra), Adrian Barilari (voz solista), Guillermo Sánchez (bajo), Fernando Scarcella (batería) y Hugo Bistolfi (teclados).
La gente explotó y comenzó a corear el tema. 'La Rata' había tomado el parque. "Ohhhh, debo buscar hasta encontrarla. Ohhh. Ella será la salvación". Sí, Lima coreaba la primera canción del CD, la hinchada había hecho la tarea.
Aún más, de inmediato, empalmaron con "Aún estás en mis sueños" y el círculo se cerró una vez más. Era temprano, pero Rata Blanca ya tenía en el bolsillo a los concurrentes. Una nueva favorita se paseaba por las gargantas del respetable. "Hoy en desperté con un montón de marcas en mi piel. Alguien por las noches me las dejó...". La complicidad era más que evidente, las sonrisas eran furtivas pero hondas.
Lima cabalgaba a bordo de la 'Rata', pidiendo más, como un boxeador que no cae, que desea el 'knock kout' o nada. Quizá por ello los argentinos, subieron más el voltaje y entonaron "Volviendo a casa", single del anterior CD "El camino del fuego", para que la masa estalle y los coros se confundan en una sola voz.
Era notoria la euforia pero hacía falta una pausa, porque cuando se miden los tiempos todo es más delicioso. Barilari aprovechó para saludar a los 'ratamaniacos' y asegurar que la relación con la gente peruana es de "puta madre".
HIMNOS DE CUERO NEGRO. La gente explotó y 'Rata' aprovechó. Tonada de rock n' roll y sí, era el nuevo himno: "ya no sé porque luchar tanto por ti. Algo me daña cuando no estás. Si no estás en marquesinas quedarán, esos deseos que vos me das". Este era uno de los regalos más preciados del nuevo trabajo. Se trataba de "La otra cara de la moneda". Y todos la coreamos, todos nos subimos a la 'Rata' y cabalgamos vestidos de cuero.
Ya estábamos extasiados cuando sonaron "Bajo el poder del sol" y las añejas "Abrazando el rock n' roll" y "Chico callejero", de excelente factura. Eran casi las once de la noche y los cuatro temas de la nueva placa y una de la penúltima se habían tocado. ¿Faltaban más clásicos?
LA LEYENDA CONTINÚA. Pues sí. Luego de un receso de pocos minutos, Rata Blanca llegó dispuesta a dar ese 'knock kout'. Y vaya que se lo tomó en serio. Llegarían "El guerrero del arco iris", con el comentario de Barilari y las imágenes de caza furtiva de animales y derrames de petróleo en las pantallas.
Una vieja conocida, "El sueño de la gitana" (del álbum "La leyenda continúa") y la clásica rúbrica para el cierre: "Mujer Amante" y "La leyenda del hada y el mago", ambas de su segundo LP "Magos, espadas y rosas".
Y aunque confesamos que, después de estar presentes en cinco conciertos de Rata Blanca, hubiéramos querido que varíen el final de su actuación, es innegable que la mayoría de fanáticos no piensa lo mismo. Habrá que esperar. Mientras tanto, la noche se hizo larga y la magia eterna.
Tres poemas de 'Wata'
EL GUARDIÁN DEL HIELO
Y coincidimos en el terralel heladero con su carretilla averiaday yoque corría tras los pájaros huidos del fuegode la zafra.También coincidió el sol.En esa situación cómo negarse a un favor llano:el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh cuidar lo fugaz bajo el sol.
El hielo empezó a derretirsebajo mi sombra, tan desesperadacomo inútil. Diluyéndosedibujaba seres esbeltos y primordialesque sólo un instante tenían firmeza de cristal de cuarzoy enseguida eran formas purascomo de montaña o planetaque se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.Ama rápido, me dijo el sol.y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,a cumplir con la vida:yo soy el guardián del hielo.
(De Cosas del cuerpo)
POEMA TRÁGICO CON DUDOSOS LOGROS CÓMICOS
Mi familia no tiene médico ni sacerdote ni visitasy todos se tienden en la playasaludables bajo el sol del verano.
Algunas yerbas nos curan los males del estómagoy la religión sólo entra con las campanas alborotando los canarios.
Aquí todos se han muerto con una modestia conmovedora, mi padre, por ejemplo, el lamentable Prometeosilenciosamente picado por el cáncer más bravo que las águilas.
Ahora nosotros ninguno doctor o notableen el corazón de modestas tribus,la tribu de los relojerosla más triste de los empleados públicosla de los taxistasla de los dueños de fondade vez en cuando nos ponemos trágicos y nos preguntamos por la muerte.
Pero hoy estamos aquí escuchando el murmullo de la marque es el morir.
Y este murmullo nos reconcilia con el otro murmullo del ríopor cuya ribera anduvimos matando sapos sin misericordia,reventándolos con un palo sobre las piedras del río tan metafórico que da risa.
Y nadie había en la ribera contemplando nuestras vidas hace añossino solamente nosotroslos que ahora descansamos colorados bajo el veranocomo esperando el vuelo del garrote sobre nuestra barriga sobre nuestra cabeza nada notable nada notable.
(De Albúm de familia, 1971)
LA MANTIS RELIGIOSA
Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cm. de mis ojos.Yo estaba tendido sobre las piedras calientes de la orilla del Chanchamayoy ella seguía allí, inclinada, las manos contritas, confiando excesivamente en su imitación de ramita o palito seco.
Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre, pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza cáscara.
Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruidoa un macho vacío.La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue así:el macho, en su pequeña piedra, cantando y meneándose, llamandohembray la hembra ya estaba aparecida a su lado,acaso demasiado presta Y dispuesta.
Duradero es el coito de las mantis.En el besoella desliza una larga lengua tubular hasta el estómago de ély por la lengua le gotea una saliva cáustica, un ácido,que va licuándole los órganos y el tejido del más distante vericueto interno, mientras le hace gozo,y mientras le hace gozo la lengua lo absorbe, repasandola extrema gota de sustancia del pie o del seso, y el machose continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula a la muerte.Y ya viéndolo cáscara, ella vuela, su lengua otra vez lengüita.
Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué última palabraqueda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de agradecimiento.
(De El huso de la palabra)
Y coincidimos en el terralel heladero con su carretilla averiaday yoque corría tras los pájaros huidos del fuegode la zafra.También coincidió el sol.En esa situación cómo negarse a un favor llano:el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh cuidar lo fugaz bajo el sol.
El hielo empezó a derretirsebajo mi sombra, tan desesperadacomo inútil. Diluyéndosedibujaba seres esbeltos y primordialesque sólo un instante tenían firmeza de cristal de cuarzoy enseguida eran formas purascomo de montaña o planetaque se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.Ama rápido, me dijo el sol.y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,a cumplir con la vida:yo soy el guardián del hielo.
(De Cosas del cuerpo)
POEMA TRÁGICO CON DUDOSOS LOGROS CÓMICOS
Mi familia no tiene médico ni sacerdote ni visitasy todos se tienden en la playasaludables bajo el sol del verano.
Algunas yerbas nos curan los males del estómagoy la religión sólo entra con las campanas alborotando los canarios.
Aquí todos se han muerto con una modestia conmovedora, mi padre, por ejemplo, el lamentable Prometeosilenciosamente picado por el cáncer más bravo que las águilas.
Ahora nosotros ninguno doctor o notableen el corazón de modestas tribus,la tribu de los relojerosla más triste de los empleados públicosla de los taxistasla de los dueños de fondade vez en cuando nos ponemos trágicos y nos preguntamos por la muerte.
Pero hoy estamos aquí escuchando el murmullo de la marque es el morir.
Y este murmullo nos reconcilia con el otro murmullo del ríopor cuya ribera anduvimos matando sapos sin misericordia,reventándolos con un palo sobre las piedras del río tan metafórico que da risa.
Y nadie había en la ribera contemplando nuestras vidas hace añossino solamente nosotroslos que ahora descansamos colorados bajo el veranocomo esperando el vuelo del garrote sobre nuestra barriga sobre nuestra cabeza nada notable nada notable.
(De Albúm de familia, 1971)
LA MANTIS RELIGIOSA
Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cm. de mis ojos.Yo estaba tendido sobre las piedras calientes de la orilla del Chanchamayoy ella seguía allí, inclinada, las manos contritas, confiando excesivamente en su imitación de ramita o palito seco.
Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre, pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza cáscara.
Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruidoa un macho vacío.La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue así:el macho, en su pequeña piedra, cantando y meneándose, llamandohembray la hembra ya estaba aparecida a su lado,acaso demasiado presta Y dispuesta.
Duradero es el coito de las mantis.En el besoella desliza una larga lengua tubular hasta el estómago de ély por la lengua le gotea una saliva cáustica, un ácido,que va licuándole los órganos y el tejido del más distante vericueto interno, mientras le hace gozo,y mientras le hace gozo la lengua lo absorbe, repasandola extrema gota de sustancia del pie o del seso, y el machose continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula a la muerte.Y ya viéndolo cáscara, ella vuela, su lengua otra vez lengüita.
Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué última palabraqueda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de agradecimiento.
(De El huso de la palabra)
Primera carta con 'Wata'
Como mencioné antes, a José -como le gustaba que lo llamaran- lo conocí entre libros y entre libros escuché su primera voz y consejo. Jamás olvidaré lo de "ama rápido" me dijo el sol y sus consejos. Este es un testimonio de su grandeza y sencillez, la contestación al primer correo electrónico que le escribí. Lo pinta de cuerpo entero.
Correo respuesta de Wata
De: José Watanabe <watanabe@qnet.com.pe>Enviado el: Wednesday, November 23, 2005 9:10:29 AMPara: "r7thor @hotmail.com" <r7thor@hotmail.com>Asunto: Re: ...PARA Q SIRVEN LAS ALAS...
Bandeja de entrada
Rudy:
Gracias por escribirme. Varias veces me he preguntado algo desanimado si vale la pena escribir. Cartas como la tuya me animan, me hacen pensar que sí vale la pena pasarse en vela algunas noches para sacar adelante un poema. Gracias.
Nunca he entendido que algunas personas tengan pudor de acercarse y hablar conmigo. No me gusta la falsa modestia,pero a veces los propios poetas exageran su importancia.
Acabo de estar en EEUU con poetas de mucho renombre e importancia como Eugenio Montejo (lamentablemente poco conocido en el Perú) y todos nos comportábamos como una promoción de colegio que está de paseo, con bromas de todo tipo y sin solemnidades.
Alguno comentó que si los lectores nos descubrieran en ese plan ni nos leerían. La poesía es importante, los poetas no tanto.
Sigue escribiendo poesía. Tus poemas están bien, pero lo importante es que tú descubras que están bien. Para saberlo se necesita escribir mucho más, llegar a un estilo y,principalmente, no apurarse.
No sabías que vivías en el Callao. Yo siempre voy a La Punta a pasear. Camino varias veces todo el Malecón de la playa Cantolao. Me gusta más cuando es invierno.
Un gran abrazo.
José
Primer correo a Wata
----- Original Message -----From: r7thor @hotmail.comTo: WATANABE@QNET.COM.PESent: Tuesday, November 22, 2005 10:15 PMSubject: ...PARA Q SIRVEN LAS ALAS...
Hola maestro Watanabe!!Soy Rudy Torres, el chico de la librería que lo conmovió.Créame que fue mutuo. Me hubiera gustado escribirle antes pero no sé, me invadió el pudor, el miedo, ese respeto. Sin embargo soy bastante irónico conmigo mismo como para estar aquí sin ningún desparpajo. jaja.
Le cuento que hoy el Callao amaneció triste. Tan gris y fanático como la Lima más horrible, tan hondo y tan sereno que daba miedo perderse en él...así que fue inevitable. La melancolía es tan hermosa...
He leído la entrevista que hoy ha salido publicada en El Comercio, me pareció muy entretenida. No sé si esclarecedora, porque cada uno tiene su propia interpretación de los versos de José Watanabe, pero en este caso Yo y muchos más dijimos EXACTO ante cada cosa que usted mencionaba.
Me parece muy divertido(a parte de interesante claro, pero más divertido) que vaya a incursionar como compositor de canciones de rock. Es verdad lo que dice, por desgracia esto del coro y los arreglos musicales no dan tanta libertad como la poesía. Sin embargo hay canciones que no necesariamente deben tener coro, conozco muchos casos. No veo la hora de escuchar sus canciones.
Ojalá uno de estos día pueda verlo en algún conversatorio o recital. Claro que si se da una vueltita por la tienda le podemos hacer su descuentito. Es gracioso, pero de rato en rato siento que hablo con otra voz, una que está aquí...
Bueno, me he armado de valor y abusando de su gentileza le voy a transcribir(o más bien pegar) algo de lo que mi insensatez me hace escribir y llamar poesía. Jajaja. Igual que se puede hacer, serle fiel e infiel, quemarla y quemarnos, ausentarnos, sentirla al máximo, como el caballo del que habla Rosé, como el "save it pretty mamá" de Cortázar, como Eielson y la muchacha hundida entre sus huesos.Y es verdad ante tanta belleza, "cállate porque no había palabras" . Pero eso no le importa ni debe importarle a la poesía, es ella quien nos escoge, acoge, trasciende...
Rudy
Correo respuesta de Wata
De: José Watanabe <watanabe@qnet.com.pe>Enviado el: Wednesday, November 23, 2005 9:10:29 AMPara: "r7thor @hotmail.com" <r7thor@hotmail.com>Asunto: Re: ...PARA Q SIRVEN LAS ALAS...
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Rudy:
Gracias por escribirme. Varias veces me he preguntado algo desanimado si vale la pena escribir. Cartas como la tuya me animan, me hacen pensar que sí vale la pena pasarse en vela algunas noches para sacar adelante un poema. Gracias.
Nunca he entendido que algunas personas tengan pudor de acercarse y hablar conmigo. No me gusta la falsa modestia,pero a veces los propios poetas exageran su importancia.
Acabo de estar en EEUU con poetas de mucho renombre e importancia como Eugenio Montejo (lamentablemente poco conocido en el Perú) y todos nos comportábamos como una promoción de colegio que está de paseo, con bromas de todo tipo y sin solemnidades.
Alguno comentó que si los lectores nos descubrieran en ese plan ni nos leerían. La poesía es importante, los poetas no tanto.
Sigue escribiendo poesía. Tus poemas están bien, pero lo importante es que tú descubras que están bien. Para saberlo se necesita escribir mucho más, llegar a un estilo y,principalmente, no apurarse.
No sabías que vivías en el Callao. Yo siempre voy a La Punta a pasear. Camino varias veces todo el Malecón de la playa Cantolao. Me gusta más cuando es invierno.
Un gran abrazo.
José
Primer correo a Wata
----- Original Message -----From: r7thor @hotmail.comTo: WATANABE@QNET.COM.PESent: Tuesday, November 22, 2005 10:15 PMSubject: ...PARA Q SIRVEN LAS ALAS...
Hola maestro Watanabe!!Soy Rudy Torres, el chico de la librería que lo conmovió.Créame que fue mutuo. Me hubiera gustado escribirle antes pero no sé, me invadió el pudor, el miedo, ese respeto. Sin embargo soy bastante irónico conmigo mismo como para estar aquí sin ningún desparpajo. jaja.
Le cuento que hoy el Callao amaneció triste. Tan gris y fanático como la Lima más horrible, tan hondo y tan sereno que daba miedo perderse en él...así que fue inevitable. La melancolía es tan hermosa...
He leído la entrevista que hoy ha salido publicada en El Comercio, me pareció muy entretenida. No sé si esclarecedora, porque cada uno tiene su propia interpretación de los versos de José Watanabe, pero en este caso Yo y muchos más dijimos EXACTO ante cada cosa que usted mencionaba.
Me parece muy divertido(a parte de interesante claro, pero más divertido) que vaya a incursionar como compositor de canciones de rock. Es verdad lo que dice, por desgracia esto del coro y los arreglos musicales no dan tanta libertad como la poesía. Sin embargo hay canciones que no necesariamente deben tener coro, conozco muchos casos. No veo la hora de escuchar sus canciones.
Ojalá uno de estos día pueda verlo en algún conversatorio o recital. Claro que si se da una vueltita por la tienda le podemos hacer su descuentito. Es gracioso, pero de rato en rato siento que hablo con otra voz, una que está aquí...
Bueno, me he armado de valor y abusando de su gentileza le voy a transcribir(o más bien pegar) algo de lo que mi insensatez me hace escribir y llamar poesía. Jajaja. Igual que se puede hacer, serle fiel e infiel, quemarla y quemarnos, ausentarnos, sentirla al máximo, como el caballo del que habla Rosé, como el "save it pretty mamá" de Cortázar, como Eielson y la muchacha hundida entre sus huesos.Y es verdad ante tanta belleza, "cállate porque no había palabras" . Pero eso no le importa ni debe importarle a la poesía, es ella quien nos escoge, acoge, trasciende...
Rudy
José Watanabe descansa en paz
José Watanabe falleció en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas a las 11.30 de la noche del miércoles 25 de abril, víctima de cáncer al esófago, a la edad de 61 años. Su legado queda incólume en libros como El huso de la palabra, Cosas del cuerpo y El guardián del hielo.
"Y de repente éramos dos hormigas en la vereda casual, él y yo"
José Watanabe
Todavía no puedo creerlo. Mamá entró desconcertada a mi habitación y me dijo que 'El Chema' había dejado la cabina de RPP en plena transmisión. Corriendo fui a su cuarto y me di cuenta de lo sucedido. Estaba enterado de algo, de una verdad terrible que se negaba a creer pero, debido a su profesión periodística, estaba obligado a decir: José Watanabe había muerto.
Una hora después, todavía me niego a creerlo. Pongo el CD de La Piedra Alada, penúltimo poemario de Watanabe y trato de aferrarme a su voz, a esa imperfecta y tierna manera que tenía de de leer. Pero a pesar de que esta certeza es abominable y la respiración y el dolor son inmensos, logro recordar que, como decía Carmen Martín Gaite: "lo raro es vivir". Y a eso vamos, a recordar la vida de uno de los grandes.
José Watanabe era para muchos, el mayor poeta peruano vivo después de la partida de Jorge Eduardo Eielson. Creo que junto con Blanca Varela, Marco Martos y Pablo Guevara -quien falleció hace poco-, era uno de nuestros mayores poetas en vida.
Pero, más allá de eso, lo que conmovía en este gran artista de ascendencia japonesa, era su sencillez. Siempre recordaba su pueblo Laredo (Trujillo) con cariño y reconocimiento, con sonrisas y reflexión, totalmente.
Como se sabe, Watanabe tuvo una infancia bastante pobre, marcada en parte por el recuerdo de sus padres trabajando en una hacienda azucarera. Su familia ganó la lotería y de esta forma, logró aplacar su pobreza y ascender a la clase media. Luego, los Watanabe se mudaron a Trujillo y el poeta emigró a capital para estudiar. Quizá por eso nunca olvidó Laredo, presente en su obra.
Quien escribe conoció a José Watanabe hace unos años, trabajando en una librería miraflorina. Cuando a poco tiempo que se retire de la tienda, le pedí su rúbrica en dos de sus poemarios: El guardián del hielo y La Piedra Alada. Pero la naturalidad del poeta me conmovió, su extrema sencillez, su deliciosa amabilidad. Pero no solo eso, el maestro se conmovió que un iluso mortal separara algo de su jornal para comprar su obra.
Recuerdo como el maestro, miembro de la Generación del 70 hablaba de sus hijas con igual ternura, reflexión y comprensión. Las quería mucho y por lo mismo, las trataba de entender, y a pesar de no hacerlo a veces, les daba la libertad para equivocarse. Era maravilloso. "Y si roja nuestra alegría será íntima y tácita como la alegría de la iguana que no tiene voz para celebrar", lo será por siempre.
Ahora solo queda esperar, para despertar de esta mala broma, porque sé que como yo, muchos esperan que la "ardillla" cumpla con volver, o que "el gato" nos saque la lengua por nuestra ventana। Y es que sí, maestro Watanabe, todavía sigo esperando en mi sueño una piedad.
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