15 junio 2006

Berlín (en construcción)

Cuatro voces blancas, un terciopelo negro y el sencillero roto de un apostador menor. Monedas en el suelo y una aurora partida en la sien. Las lágrimas caen como tertulia de agosto. Febril y diáfana, la marea se encoge. Busca algo. Cuerpos yacen tembloros e hinchados y un ladrido se confunde en el motor de un avión. Ojos azules llegan al suelo. Uno, dos, tres pasos.
Ausencia

Madeja de tierra y piedras.
Distancia ondulante.
Ser o no ser.
Y huelo el feliz desenlace.

Dilatación inmortal, vacío.
Corren blancos y helénicos
como copos de nieve
de vida.

Los conejos se la comen,
allá mientras sonríen.
La alfombra gris
bajo el gran árbol.

Y bajo ella ya no hay frío,
ni calor
ni recuerdos.
Ausencia.

Un hasta luego sin nombre.
Un hasta siempre dudoso.
Herencia sercenante.
Cadenas. Lugar común.

Sublime.
celeste

... casi como si descubrieran la sucia piedra de la que estaba hecha su herencia. Ella sin embargo no miraba hacia atrás. Suficiente eran el clima, las luces, voces ymanos que transitaban por su cuerpo. Casi como un baile de agresiones. Rosas espinosas y de pétalos chicos que buscan penetrar en lo más hondo.